13 de agosto de 2015

''ABRAZA''


"Abraza la soberbia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño no querido.

Abraza la exigencia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño que no ha sentido el Amor.

Abraza al “agradador eterno” que hay en ti porque detrás de él hay un niño rechazado.

Abraza la ira y el enojo que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño abandonado.

Abraza al solitario que hay en ti, porque detrás de él hay un niño excluido y discriminado.

Abraza el desgano, la apatía, la falta de sentido, porque detrás de todo esto, está tu niño padeciendo ser quién no es...
Abraza el dolor que hay en ti, porque detrás de él hay un niño lastimado.

Los niños que habitan dentro de nosotros, están empezando a manifestarse y esta vez no paran hasta ser escuchados...
Por favor, desde lo más profundo de mi corazón te pido, no los silencies más...
Aprender a integrarlo, a comprenderlo, a abrazarlo, a liberarlo, devolverlo a la vida, esta es la tarea de hoy."

(Clarissa Pinkola Estes)

6 de julio de 2015

La avaricia y las promesas.


Había una vez un hombre que después de trabajar toda su vida consiguió acumular una importante cantidad de dinero.

Pero él no ahorraba para conseguir algo, sólo amaba su dinero por encima de cualquier otra cosa, simplemente era un auténtico tacaño.

Justo antes de morir, le dijo a su esposa:

“Escucha, cuando muera quiero ser enterrado con todo mi dinero. Mételo en una caja y colócalo junto a mi en mi ataúd, porque quiero poder llevarlo conmigo en la otra vida”.
Ella le prometió de corazón que así lo haría. Y finalmente un día, murió.

El día del entierro oficiaron la misa en el cementerio. Su mujer, familiares y amigos allí se hallaban congregados.

Cuando la ceremonia acabó y fueron a cerrar la pompa fúnebre, ella se levantó y pidió a los enterradores que esperaran un segundo. De su bolso sacó una caja de zapatos, con cuidado la colocó en el ataúd, y después de sellarlo, lo enterraron.

Una amiga de la familia, sabedora de las últimas voluntades del difunto, se acercó a ella y le dijo:

“Espero que no estés tan loca como para haber puesto en esa caja todo el dinero de ese viejo tacaño”.

-“Claro que sí”, respondió la anciana. “Soy una buena cristiana y no puedo mentir”.

-“¿Quieres decir que pusiste todo en ese ataúd?“, le increpó su amiga.

-“Si, todo junto como prometí”, dijo la esposa. “Primero lo metí en mi cuenta bancaria y luego le extendí un cheque. Puede ir a cobrarlo cuando quiera”.





fuente: lavozdelmuro

6 de junio de 2015

La higiene en la Edad Media

¡A casarse en junio!

¿Sabías que la mayoría de los matrimonios europeos se celebraban en junio, al comienzo del verano?

La razón era muy simple: en mayo era cuando se tomaba el primer baño del año, y en junio, por tanto, el olor corporal era tolerable. Además, algunos olores podían ser en verdad muy molestos, y por eso las novias se acompañaban de numerosos ramos de flores en el carruaje, para disimularlos.

Con el tiempo se tomó la costumbre de casarse en mayo, luego del primer baño, y de allí pasó a ser considerado el mes de las flores y de las novias. Y de allí viene también la tradición de que las novias lleven flores al casamiento.

¿Dónde está el baño?

Tanto en palacios como en casas de familia los baños no existían. Tampoco los sistemas de alcantarillado. La gente, entonces, hacía sus necesidades en callejones y patios.
Las ciudades medievales eran bastante sucias, pues sus calles solían estar cubiertas de basura y excrementos. Por ejemplo, Londres o París, podrían considerarse para aquel momento como dos de los lugares más sucios del mundo. Virginia Woolf, en una de sus estampas sobre Londres, habla del estado francamente insalubre del Támesis y sus orillas, y cómo la suciedad era demasiado corriente. Imagínate, ella hablaba del Londres de finales del siglo XIX, ahora piensa cómo habría sido varios cientos de años atrás…

La vajilla, de estaño

Era común que los que tenían más recursos tuviesen platos de estaño en sus mesas. Lo malo era que ciertos alimentos oxidaban el metal provocando que mucha gente se intoxicara y muriera.

Además, como no lavaban los platos, la higiene era bastante precaria. Los tomates, por ejemplo, por ser ácidos, hacían el efecto de oxidación, y ésa fue una de las razones por las que esta fruta americana fuera considerada tóxica durante bastante tiempo.

En los vasos pasaba lo mismo, siendo el whisky o la cerveza, al contacto con el estaño, los causantes de que sufrieran de un estado narcoléptico. Así, a muchos se les daba por muertos y comenzaban a preparar el entierro.

Pero para asegurarse dejaban el cuerpo en la mesa de la cocina durante algunos días, allí al lado de quienes comían y bebían, esperando a ver si se despertaba o no.

De esta costumbre vino después la de velar a los muertos.

Y con respecto a beber agua…

En la Edad Media, como ya hemos visto, los servicios de agua corriente eran muy precarios. En esta época el agua de los pozos se obtenía de forma manual y muchas veces su calidad no era buena.

Pero otra cosa era el agua de beber. Hay muchos registros médicos medievales que indican lo adecuado de beber agua para el cuerpo, aunque siempre hacían la acotación de que “no fuese demasiada”. Bebían agua todos, siempre que fuera “limpia, y sin cualidades de sabor u olor”, pero preferían el vino por considerarlo más nutritivo (cosa en la que no les faltaba razón), y porque seguramente les gustaba más.

Supercurioso