
Frente a un espejo, te observas detenidamente...que puedes contar sobre lo que ves??
Conoces bien a la persona que se refleja en él??
Aceptar... y dejar ir, significa dejar de pelear con la vida, aceptando a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se den, incluidas decisiones y acciones del pasado, lo “malo”, así como lo “bueno”.
Implica saber renunciar no aferrándonos a aquello que la razón nos dice es, en nuestras circunstancias, imposible o muy costoso de lograr.
Si dejamos de luchar y de resistirnos a lo inevitable, viviremos plenamente el presente, permaneciendo abiertos a todas las opciones sin aferrarnos rígidamente a ninguna de ellas.
Esto estimula la capacidad de dar respuestas creativas a la existencia, tal como es en el aquí y en el ahora.
La aceptación es casi milagrosa, nos permite cambiar y facilita igualmente el que lo demás también cambien, pues solo desde la aceptación de la realidad podemos iniciar caminos de transformación.
Sin los fracasos de ayer no seríamos lo que somos hoy. Evaluar nuestras acciones pasadas a la luz de lo que somos en presente no es racional, pues si volviésemos atrás con el grado de consciencia e información que teníamos en ese momento, volveríamos a cometer los errores que hoy lamentamos.
Esta es también la base del perdón: la convicción de que todo ser humano actúa dentro de las limitaciones de su nivel de evolución y de sus circunstancias.
Siempre que enfrentemos cualquier evento busquemos explicaciones más que culpas, tratando de aprender de lo que nos pase.
Para todo lo que sucede hay razones que, bien aprovechadas, trabajan en favor de nuestro desarrollo como seres humanos.
En cada problema hay un principio de oportunidad, que nos permite transformar cualquier circunstancia adversa, en algo positivo.
Cuando nos encontremos sufriendo ante cualquier situación hagámonos esta pregunta, ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Al hacérnosla encontraremos la causa del sufrimiento.
Para Gerardo Schmedling, reputado maestro espiritual ya fallecido, aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa del sufrimiento.Para él, si lográramos aceptarla obtendríamos una liberación casi instantánea del dolor.
La felicidad no depende de lo que está pasando afuera, sino de la forma como reaccionamos a lo que nos suceda. Bueno o malo dependen de juicios de la mente, solo existe vida por vivir.
Alberto Merlano
El correo electrónico podría desaparecer en sólo una década, dejando paso a los servicios de mensajes tipo Twitter y a las redes sociales.
Es la conclusión de un estudio realizado por antropólogos sociales de la Universidad de Kent (Reino Unido) y encargada por la empresa de telefonía TalkTalk.
Los resultados muestran que sólo un 51% de los adolescentes y jóvenes elige actualmente el e-mail como forma de comunicación.
David Zeitlyn, coautor del estudio, asegura que actualmente se detecta una tendencia hacia el estilo “uno y listo” (“one and done” en inglés), que consiste en mandar mensajes cortos tipo Twitter (limitado a 140 caracteres) para comunicar algo a varios contactos a la vez, lo que nos ahorra mucho tiempo y favorece la comunicación inmediata.
No en vano en el último año el uso del servicio de microblogging de Twitter ha experimentado un crecimiento explosivo de un 1.300%.
En las generaciones más veteranas, el correo electrónico es aún el que manda, con un uso del 96% entre los internautas adultos de 45 a 64 años, y un 98% entre quienes superan los 65 años de edad.
Ya ni tiempo tenemos para sentarnos a escribir una carta, la verdad...es una pena

