6 de julio de 2015

La avaricia y las promesas.


Había una vez un hombre que después de trabajar toda su vida consiguió acumular una importante cantidad de dinero.

Pero él no ahorraba para conseguir algo, sólo amaba su dinero por encima de cualquier otra cosa, simplemente era un auténtico tacaño.

Justo antes de morir, le dijo a su esposa:

“Escucha, cuando muera quiero ser enterrado con todo mi dinero. Mételo en una caja y colócalo junto a mi en mi ataúd, porque quiero poder llevarlo conmigo en la otra vida”.
Ella le prometió de corazón que así lo haría. Y finalmente un día, murió.

El día del entierro oficiaron la misa en el cementerio. Su mujer, familiares y amigos allí se hallaban congregados.

Cuando la ceremonia acabó y fueron a cerrar la pompa fúnebre, ella se levantó y pidió a los enterradores que esperaran un segundo. De su bolso sacó una caja de zapatos, con cuidado la colocó en el ataúd, y después de sellarlo, lo enterraron.

Una amiga de la familia, sabedora de las últimas voluntades del difunto, se acercó a ella y le dijo:

“Espero que no estés tan loca como para haber puesto en esa caja todo el dinero de ese viejo tacaño”.

-“Claro que sí”, respondió la anciana. “Soy una buena cristiana y no puedo mentir”.

-“¿Quieres decir que pusiste todo en ese ataúd?“, le increpó su amiga.

-“Si, todo junto como prometí”, dijo la esposa. “Primero lo metí en mi cuenta bancaria y luego le extendí un cheque. Puede ir a cobrarlo cuando quiera”.





fuente: lavozdelmuro

6 de junio de 2015

La higiene en la Edad Media

¡A casarse en junio!

¿Sabías que la mayoría de los matrimonios europeos se celebraban en junio, al comienzo del verano?

La razón era muy simple: en mayo era cuando se tomaba el primer baño del año, y en junio, por tanto, el olor corporal era tolerable. Además, algunos olores podían ser en verdad muy molestos, y por eso las novias se acompañaban de numerosos ramos de flores en el carruaje, para disimularlos.

Con el tiempo se tomó la costumbre de casarse en mayo, luego del primer baño, y de allí pasó a ser considerado el mes de las flores y de las novias. Y de allí viene también la tradición de que las novias lleven flores al casamiento.

¿Dónde está el baño?

Tanto en palacios como en casas de familia los baños no existían. Tampoco los sistemas de alcantarillado. La gente, entonces, hacía sus necesidades en callejones y patios.
Las ciudades medievales eran bastante sucias, pues sus calles solían estar cubiertas de basura y excrementos. Por ejemplo, Londres o París, podrían considerarse para aquel momento como dos de los lugares más sucios del mundo. Virginia Woolf, en una de sus estampas sobre Londres, habla del estado francamente insalubre del Támesis y sus orillas, y cómo la suciedad era demasiado corriente. Imagínate, ella hablaba del Londres de finales del siglo XIX, ahora piensa cómo habría sido varios cientos de años atrás…

La vajilla, de estaño

Era común que los que tenían más recursos tuviesen platos de estaño en sus mesas. Lo malo era que ciertos alimentos oxidaban el metal provocando que mucha gente se intoxicara y muriera.

Además, como no lavaban los platos, la higiene era bastante precaria. Los tomates, por ejemplo, por ser ácidos, hacían el efecto de oxidación, y ésa fue una de las razones por las que esta fruta americana fuera considerada tóxica durante bastante tiempo.

En los vasos pasaba lo mismo, siendo el whisky o la cerveza, al contacto con el estaño, los causantes de que sufrieran de un estado narcoléptico. Así, a muchos se les daba por muertos y comenzaban a preparar el entierro.

Pero para asegurarse dejaban el cuerpo en la mesa de la cocina durante algunos días, allí al lado de quienes comían y bebían, esperando a ver si se despertaba o no.

De esta costumbre vino después la de velar a los muertos.

Y con respecto a beber agua…

En la Edad Media, como ya hemos visto, los servicios de agua corriente eran muy precarios. En esta época el agua de los pozos se obtenía de forma manual y muchas veces su calidad no era buena.

Pero otra cosa era el agua de beber. Hay muchos registros médicos medievales que indican lo adecuado de beber agua para el cuerpo, aunque siempre hacían la acotación de que “no fuese demasiada”. Bebían agua todos, siempre que fuera “limpia, y sin cualidades de sabor u olor”, pero preferían el vino por considerarlo más nutritivo (cosa en la que no les faltaba razón), y porque seguramente les gustaba más.

Supercurioso

12 de mayo de 2015

El famoso calmante de la señora Winslow


La causa principal por la que este compuesto medicinal se comercializó durante varios años con total tranquilidad fue debido, ante todo, por la fama del propio jarabe, por el boca a boca, por la eficaz campaña de publicidad y, sobre todo, por un informe que publicó la revista  “Ameri
Medical Times” en 1860, donde se avalaba la utilidad del jarabe calmante.

Este supuesto “medicamento” fue elaborado por la señora Charlotte N. Winslow en 1849, y eficazmente comercializado por sus sobrinos, Jeremías Curtis y Benjamin A. Perkins, en Bangor. Nada más salir al mercado contó con el apoyo de todos los medios, desde periódicos a programas de radio. Se incluía su imagen en libros de receta, en calendarios, en libros infantiles… Fue una campaña perfecta que impactó de inmediato en la población y, en especial, en aquellos colectivos a quienes iban dirigidos: las madres.

Para comprender cómo se vendía y publicitaba el jarabe de la señora Winslow, basta con darte el ejemplo de lo que se publicaba en 1870 en periódicos locales como el “The Telegraph Hampshire”. Toma nota, seguro que te sorprende:
“¿Estás cansada de no dormir por las noches por el dolor de dientes de tus hijos? Con el calmante de la señora Winslow los pobres niños encontrarán alivio inmediato. Tiene un sabor suave que aliviará cualquier dolor de tu querubín, evitando que sufra por los gases, por la diarrea, por problemas de dentición o nerviosismo. Cualquier dolencia de tus niños, quedará aliviada por el jarabe de la señora Winslow. Se distribuye en todas partes y basta con una sola cucharadita por noche para que tú descanses, y tu niño duerma feliz”.

¿Quién podía resistirse a esas maravillas? Se vendía en Estados Unidos y en Reino Unido, y fueron miles los niños de entre 6 meses y 8 años quienes recibieron este peculiar tratamiento. ¿Quieres saber cuál era la auténtica composición del jarabe de la señora Winslow?

Sulfato de morfina (65 mg por onza fluida ).
Carbonato de sodio.
Distintos tipos de licores, uno de ellos era Foeniculi (un tipo de planta).
¿Imaginas cuáles eran las consecuencias de tomar regularmente el licor de la señora Winslow? Los niños se volvían dependientes. Obviamente el dolor quedaba aliviado, y los niños dormían plácidamente debido a la morfina, pero si la madre cometía el error de dar al niño una dosis elevada, las criaturas podían fallecer.

Muchos bebés sufrieron los efectos de esa dependencia, con lo cual, al final, presentaban síntomas de nerviosismo e irritabilidad. A pesar de ello, y para sorpresa de muchos, no fue hasta llegado el año 1911 cuando la Asociación Médica de Estados Unidos publicó un trabajo sobre “Asesinos de bebés”, ahí donde se incluían diversos medicamentos que estaban causando graves daños en la población infantil, estando entre ellos el famoso jarabe de la señora Winslow.

No obstante, a pesar de las denuncias y de la alarma médica, el jarabe no fue retirado del mercado hasta 1930. Desconocemos cuántos niños pudieron llegar a fallecer a causa de este supuesto remedio, pero lo que sí quedo patente es que muchos pequeños acudían a las consultas de atención primaria con todos los síntomas de un adicto a la morfina. Simplemente inconcebible.

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