24 de noviembre de 2008

Basta de lamentos!


Pensar en un hecho del pasado para extraer la experiencia es un recurso valioso para el aprendizaje. Siempre y cuando no lo hagas para convertirte en víctima de ese hecho y llenarte de lamentaciones.
Los lamentos paralizan en el pasado pues tu vida pasa a estar conjugada en condicional.
Cuando tú afirmas: "Si me hubiera casado con Graciela (o con Ricardo) mi vida hubiera sido muy diferente" "Si no hubiera renunciado a mi trabajo" "Si no me hubieran despedido" "Si cuando pedí aquel préstamo no hubiera habido tanta inflación" y así sucesivamente, en cada ejemplo te estás paralizando.
Porque el análisis de ese pasado que no puedes cambiar ( la vida es como debe ser) y el lamento por el resultado que tampoco puedes modificar, no te permiten vivir el hoy, ese día maravilloso, presente que poseer para construir el futuro venturoso.

Si te paralizas pensando qué hubiera ocurrido si hubieras hecho una cosa diferente a la que hiciste, no podrás vivir tu presente por los firmes lazos con que te ataste al pasado.
Por otra parte cuando te lamentas por el pasado, estás, en la mayoría de los casos, distorsionando los hechos que sucedieron ( porque nuestra memoria nos falla siendo complaciente con nosotros) y estás imaginando con mucha benevolencia cómo hubiera sido tu vida.
Por ejemplo, si te hubieras casado con Graciela o con Ricardo y no con la persona que lo hiciste, es probable que hubieras conocido cómo era realmente y la vida no hubiera sido un lecho de rosas; pudo suceder que te divorciaras o que aquella cualidad que tenían Graciela o Ricardo con la convivencia se desgastara.
Si no te hubieran despedido de aquel empleo ahora no serías un exitoso trabajador independiente y tampoco serías Gerente General de aquella empresa como ahora imaginas.
Otra forma de lamentarte y en consecuencia atiborrarte de pensamientos negativos es decir "Si no me hubieran despedido de aquel empleo hoy sería Gerente General pero no pudo ser porque siempre me comporto como un tonto" o "siempre hago estupideces".
Estos y muchos otros son malos pensamientos que te atribuyes. Cada vez te desanimas más y te culpas.
En definitiva ahora tienes por lo menos cuatro problemas:
1) Te despidieron
2) Te impidieron ser Gerente General
3) Estás paralizando tu presente
4) Eres torpe, ingenuo, mala gente, haragán, etc.

Si no paras esa rueda para bajarte cuanto antes te marearás y confundirás y el mareo te impedirá pensar y actuar sensatamente.
Por supuesto, esta distorsión de la realidad no significa que estés desequilibrado, significa que estás viviendo un pensamiento que te obsesiona y que tiene la fuerza incrementada de lo irreversible.
La forma de pensar en condicional crea un hábito que es preciso identificar para luego modificar.
Este hábito no es aislado, sino que opera de una forma compleja que varía de persona en persona. Los ejemplos más frecuentes son los siguientes:

1- Pensamiento radical. "Si hubiera salvado aquella materia, me hubiera recibido, ahora ya es tarde para seguir mis estudios por lo cual soy un fracaso total" el pensamiento radical consiste en que no puedes alcanzar nada más y eres un fracaso total.
2- Generalización. Si una vez ocurrió sucederá siempre. De una premisa verdadera por medio de la generalización se llega a la conclusión falaz. Porque una vez te equivocaste no significa que estés expuesto a cometer errores siempre, ni que estés condenado a cometer el mismo otra vez.
3- Manía de catástrofe. Si hubo un fracaso, cualquier intento en otra área será una catástrofe. Cualquier cambio que signifique un crecimiento es doloroso pero no tiene por qué ser catastrófico. Como decían nuestras abuelas: "No llames a la mala suerte" porque si piensas que al contrario del Rey Midas, todo lo que toques se convertirá en fracaso, el aire trágico llegará a envenenarte.
4- Las comparaciones. Vivimos en grupos sociales que nos enseñan a ser desde chicos muy competitivos: tienes que tener el cabello más sedoso y brillante que el resto, la ropa mejor, el mejor empleo y sueldo y hasta la pareja perfecta.
Pero mucho más allá de que es imposible ser perfecto en todo, las comparaciones se hacen con la parte de la otra persona que ella deja ver.
Cuando aceptas la crítica de otro sin cuestionar y comparándote estás permitiendo que esa opinión valga más que la que tú tienes de ti. La aceptación de críticas está estrechamente vinculada al tema de las comparaciones.
Muchas veces te comparas porque alguien te critica. Si te dicen que tu trabajo no fue bueno (crítica) enseguida te comparas con otros colegas o con otros trabajos tuyos anteriores.
Cuando una persona tiene sentimientos negativos respecto de sí mismo, una comparación que lo disminuya o una crítica que lo descalifique puede sumirlo en la desesperación. Por eso es tan importante preguntarse de quién viene y si está calificado para dar esa opinión.
De todas formas la mejor crítica debe venir de uno mismo.
5- Todo es una situación personal. La gente en estos casos de vivir en condicional piensa que todo es una afrenta personal. Esto es tener un ego muy grande. Si todo el mundo está en contra de uno, uno es el centro del mundo.
6- Adivinar el futuro. El error es suponer que tú debiste saber cómo sucederían las cosas.
Hay hechos inconmensurables que no dependen de ti. Sobre todo porque el tiempo y la distancia cambian la realidad pasada y también lo que no pudo suceder.
Un viejo dicho expresa: "El recuerdo agranda y mejora el amor perdido y el pez que se escapó del anzuelo".
La primera vez que lo recuerdas dices: "Qué lindo hubiera sido agarrar aquel pejerrey" la siguiente: "Lo lindo que hubiera sido pescar aquel tiburón."
La imaginación es nociva si te hace creer que una relación que tuviste en el pasado buena o mala sería igual si la reanudaras hoy.
En oposición es altamente beneficiosa si te ayuda a ver cómo debería ser una relación que encararas hoy y que debes hacer para ello.
Por supuesto los pensadores en condicional no necesitan ni aceptan la opinión de nadie.

Técnicas para eliminar los lamentos:

1. "Cancelo", "Borro", "Pare". Es bueno apelar a la ya conocida repetición de estas palabras y otras semejantes cuando nos viene a la cabeza el lamento o la queja.
2. Cambiar de humor. Es más fácil que olvidar el asunto. Muchas veces para no preocupar debemos poner cara de contentos o felices sin estarlo o cara de seguridad aunque nos tiembles las piernas.
Busca, entonces, dejas fluir naturalmente con tu mejor onda tus lamentos y desaparecerán tan pronto como los motivos para tenerlos.
3. Vivir bien. Esto significa simplemente seguir con la vida y de ella con lo que puedas cambiar y con lo que no. Hace poco escuchaba decir al personaje de una película que es más fácil calzar pantuflas que alfombrar todo el mundo. La sabiduría es conocer qué temas caben en tus pantuflas y cuáles significan alfombrar todo el mundo.

La vida es como debe ser, también porque tú la programas.

En muchísimas ocasiones esas cosas que te empeñas en cambiar sin lograrlo, están vinculadas no solamente a tu sistema de creencias, sino que son el reflejo de la vida que tú creaste a tu alrededor.
Si estás viviendo una situación desagradable, de peleas, discusiones, malos pensamientos, la vida te responderá de la misma forma.
Hasta que no cambies, hasta que no te "operes" de esa situación, por más que insistas en practicar técnicas mentales y mentalidad positiva o por más que te preguntes en qué te equivocaste, seguirás siendo víctima de ella.
La vida te devuelve lo que le ofreces y a veces multiplicado.


Dra. Roma Bettoni
Conjurado por Betty

1 comentario:

  1. Me pasa que recuerdo todo lo vivido para tratar de no volver a cometer los mismos errores pero no lloro por lo pasado.

    Besos

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Namasté!!