3 de noviembre de 2008

En el sex shop con mi amiga




Pasaba siempre de casualidad y apurada porque era un trayecto obligado camino a mi trabajo. Pero nunca me olvidaba de revolear una miradita para ese lugar oscuro y de un cartel rojo palpitante que enunciaba, como si hiciera falta, “sex shop”. Tampoco olvidaba la renovada promesa a mi misma, con falluta convicción: voy a entrar. Y que murmuren lo que quieran. Después de todo soy una mujer moderna y sola. El que tenga algo que decir que tire la primera piedra, pero por las dudas, a sabiendas de la perversidad de las chusmas del barrio, la vez que entré, antes de hacerlo miré a ambos lados y me puse anteojos negros en pleno invierno. Sin chusmas a la vista, digo moros, a la vista, traspuse el umbral. Rezando porque ningún solícito vendedor se acercara a ofrecerme nada. La curiosidad mata al hombre, dicen, pero embaraza a la mujer, siguen acotando y la verdad no está muy lejos de esa sentencia que se repite por algunos siglos. Así que a medida que miraba me iba entusiasmando más. No lo podía creer, tanta represión me empezaba a hacer creer que en dos minutos me estaba convirtiendo en una depravada sexual. Obviamente apagué celulares, no quería que nadie interrumpiera mi visita y como mis amigas eran un poco más mayores que yo, no daba, como ahora que le agradezco a la mía, haberlo hecho, llamarlas desde ese lugar. No alcancé a preguntar nada de nada y muchísimo menos llegué al punto de que el vendedor me ofrezca algo, como le ofrecieron a mi amiga. Porque lo tenía vigilado. Creo que si hubiera poseído un tercer ojo se lo hubiera dedicado a él. Del pánico que me hubiera dado si siquiera se hubiera levantado y se hubiera dirigido a mí. Para colmo de males en pleno horario laboral no había ningún otro mortal que no fuera yo y mi persona. Así que si se iba a dirigir a alguien, era a mí y tan solo en mí. Y creo que para mí no iba a ser ningún honor que lo hiciera. Claro que él estaba para vender y yo, se suponía que era una potencial clienta pero no, válgame que yo estaba tentada de curiosidad. Igual que mi amiga que también se espantó al ver al vendedor dirigirse hacia ella. Yo huí apenas vi un sutil movimiento de él, que traducido podría ser que se levantaría de la silla. No esperé a dilucidar si iba a dirigirse a mí, al baño o iba a hacerse café, lisa y llanamente huí. Pero mi amiga se quedó, no lo más campante, pero como siempre, más chica más corajuda. Se banco con hidalguía femenina de quien pasó por dos partos cesáreas, y mirándolo a los ojos, tuvo que hacer un gran esfuerzo para mirar delante de él la mercadería de exhibición. La pasó mejor, según me confesó, con la lencería erótica, un desfile de látigos y vestimenta “sado” pero cuando pasó a los detalles descriptivos de cierto objeto símil anatomía de un tipo, me confesó que el rubor se le instaló en la cara para no abandonarla por mucho tiempo. El vendedor se explayó ofreciéndole a la vista lo más variados tips habidos y por haber del local: símil piel y gran variedad y oferta de tamaños, small, estándar y ¡extra large! Me ruboricé tan solo porque me lo contara y yo que tengo una más que frondosa imaginación, imaginé la escena en un santiamén. Ella sabiéndolo, conociéndome de memoria, y habiendo trascendido el rojo, bordó, violeta virulento, intentó que yo compartiera algo de esa vergüenza y me eligió de cómplice cuando inquirió, vía celular: ¿a qué no adivinas que tengo en la mano? No puedo jurar, si blandió el chiche o no, yo estaba rojo bordó comprando en un kiosco y el solo rubor de mi cara, enloqueció al vendedor que le agarró un ataque de risa, al saber la causa. Conclusión ella la pasó de diez mientras yo trataba de remar con la vergüenza de mi recuerdo, de mi paso por uno de esos lugares, la tentación de risa (a las mujeres se nos da por reír cuando nos avergonzamos), el recuerdo del kiosquero y las ganas de largar todo e irme al sex shop con mi amiga. Así sería más justo y la historia la escribiríamos a dos manos diciendo: las aventuras de un par de amigas perdidas en un sex shop, sería más justo, pero para balancear las cosas mejor organizo una sex shop ware en casa y listo el pollo y la gallina.

Fuente: La web


Conjurado por Betty

21 comentarios:

  1. Yo fuí a uno hace años, en av córdoba. Pasillos anchos y oscuros, puerta y adentro pilas de artefactos, parecía un todo por dos pesos devaluado. El vendedor por suerte no se acercó, pero al ver tanta cantidad se me fueron las ganas de comprar nada. Tengo que probar con algún lugar mejor acondicionado, en los telos suelen vender también.

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  2. digo...no...el post anterior y éste parecen relacionarse, si es que vieron el último tango en parís.

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  3. Ajajaj...que momento en el sex shop!!

    A mi hace unos años siendo encargada de Sprayette en un Shopping, me trajeron para poner en el stand articulos de sex shop y casi me muero, además venia gente con el articulo recortado del diario, porque se hacia publicidad en Clarin. Yo quiero ésto y me daban el recorte de un mini o maxi vibrador y yo en ese momento pasaba a ser otra persona, me tropezabas, tosi, un bochorno.
    Agregron luego un stand con solo esos productos y yo me quede con los que vendia ante. Nada de vibradores...
    Lo que se han reido conmigo los dueños no tiene nombre.

    Besito Betty!

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  4. fui dos veces con amigas a dos sex shops diferentes y lo que nos hemos divertido no tiene nombre. Tantas cosas que nunca habiamos visto ni en pornos!!!

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  5. Jajajajaja yo he entrado sin problemas de verguenza, sobre todo a Buttman (conocidos de mi viejo).

    Besos!

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  6. che, uds. son todas unas zarpadas!!!!!
    porque no van a una biblioteca ehhhh??????
    mira vos las cosas que se entera una!!!!
    no, si en este aquelarre se van a destapar cada ollas....
    ajajajjaja

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  7. guauuuuu yo soy demasiada timida jejeje
    el anio pasado fuimos con mi esposo mientras mis padres estaban con mi nena.... y la verdad estaba bueno jeje.
    saludos.

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  8. Betty no te hagas la inocentona que ya nos vamos conociendo. Empezaste con el sexy-tango para calentar el ambiente, seguiste con la opción manteca-margarina (faltó el detalle científico de cual es la más apropiada) y terminamos todas en un sex-shop, que entro que no entro. jajjaja

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  9. yo no tengo la culpa si uds. asocian todo con todo...
    yo trato de poner algo de seriedad, por que en cualquier momento aparece la bruja cuyo nombre empieza con "M" y ahí si que derrapamos, ya sabemos que a la fulana, mucho no le falta para soltarse de la piola, y eso que la tengo cortita!!! aaaaaajajajajajja

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  10. Donde yo vivo no existen , pero creo que entraría sin problemas.

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  11. Ajá.
    Todas,menos la que vive en el
    medio de la nada,dicen que han entrado a un sex shop pero,no qué se compraron.
    Déjense de joder y mandenme fotitos y cómo se utilizan que yo les hago postito.

    Bueh,ya tenemos las lecciones de tango,luego manteca,ahora esto.
    Ya estamos (estoy)habilitada para una peli de Rocco y Mandingo tonces.

    Me voy a ver mi videoteca a verrrr qué tengo de lindo y grandote.

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  12. Mumina!!!!
    te pido por favorrrrr...que no derrapes acá!!
    hace mucho calor para estar presa por tu culpa
    oiste?????

    PD: mira que mis hijas y marido entran a leer...y mi yerno tambien!!!
    que van a pensar de mi???? ehhhh????

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  13. esto del aquelarre, y los conjuros y la escoba....
    le estan pegando duro a cierta gente...

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  14. Nahhh...te parece?

    jajajajja

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  15. JAJAJAJAJAJA, Mumi, me encantó eso de que vivo en el medio de la nada, es verdad.Soy una inocente chica pueblerina.

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  16. Si todos conocieran donde vivís te envidiarían rengue.

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  17. Pato ¿Vos conocés mi ciudad?

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  18. Obvio, jejje. varias veces fui, y recorrí bastante. Ahí fue que conocí la vaca con ventanita (eso me quedó grabado). Hermosa ciudad, un campo privilegiado.

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  19. Para trabajar, estudiar y criar niños es fabulosa.Se complica a la hora de la diversion. Lo de la vaca con ventanita explicamelo porque no lo entendí. Besos.

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  20. Una vaca con un ojo de buey en el costado, era algo que en ese momento se usaba para monitorear el proceso digestivo. La vaca en pie, como si nada (o casi).

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  21. Ahora entiendo, jajajaja!!!!!

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Namasté!!