4 de noviembre de 2008

Recuerdo de la infancia

Esther estaba jugando al escondite con sus primos y ahora le había llegado el turno de esconderse a ella. ¿Dónde podría ella meterse para que no la encontraran?.

Era pequeña, delgada y muy elástica, pero llevaban jugando casi dos horas y aunque la casa era grande, los sitios buenos para esconderse empezaban a escasear. De repente se le ocurrió la gran idea, iría al cuarto de su tío y se escondería en el armario recién comprado. Allí seguro que no la encontraban. Recordó que tenían prohibido meterse en las habitaciones, pero la idea de estar tras las rejillas del armario y poder ver si venía alguien desde dentro era muy tentadora.

Así que se metió dentro, se acurrucó y se quedó quietecita tratando de aguantar la respiración pues le daba la impresión de que respiraba profundamente y tenía miedo que la descubrieran demasiado pronto. Pasaron varios minutos o al menos a ella así se lo pareció, nadie venía a buscarla y de repente dejó de oír a lo lejos las voces y los gritos de sus primos.

Solo había silencio, un profundo silencio, el olor de la madera nueva mezclado con el olor de la ropa y dos pares de zapatos que descansaban al pié del armario eran su única compañía. ¿Se habrán olvidado de ella?, o simplemente se habían burlado de ella por ser la más pequeña y se habían marchado a jugar otros juegos más interesantes?.

Oyó ruido de pasos, pero no eran pasos de niños, eran de persona mayor, hombre y mujer por el taconeo, oyó susurros, risas y voces, y por fin pudo ver a quien pertenecían, reconoció enseguida los zapatos de su tío y con todo cuidado, se puso de pié y pudo verle la cara a la chica que le acompañaba, era Carmen, la hija de la panadera, y de todos era bien sabido que estaba loquita por su tío y que bebía los vientos por él.

Se sentaron al borde de la cama, empezaron a besarse, primero tímidamente y luego con arrebatada pasión, ella se reía nerviosa y ansiosa a la vez, él le susurraba al oído algo que a ella por la cara que ponía, le gustaba mucho escuchar y sonreía un poco bobaliconamente. El le metió la mano en la blusa y le sacó uno de los pechos, se lo acarició, lo besó, lo lamió, luego le quitó la blusa, después el sujetador, los volvió a acariciar y a besar hasta que terminó por morderle los pezones que estaban erguidos, firmes y muy oscuros, ella debió de sentir frío pues se le puso la piel de gallina.

Ante ese espectáculo tan hermoso como inquietante, Esther abrió los ojos de par en par y empezó a sentir que su piel se erizaba al mismo tiempo que un calor casi ardiente le quemaba entre las piernas. No sabía si podía aguantar más tiempo allí escondida, su respiración se agitó y su corazón latía descompasadamente, sin control alguno.

Tocó la ropa que estaba colgada en el armario y cogió la manga de una camisa y con gesto nervioso se lo metió en la boca y empezó a morderla casi con desespero, sentía la necesidad de morder algo, si no lo hacía, estaba segura que iba a gritar de un momento a otro. La camisa sabía a jabón, a jabón de pastilla de la marca Lagarto, que era el jabón que usaban en su casa para lavar la ropa.

Carmen se quitó la falda, las medias y unas bragas de color negro y se quedó desnuda sobre la cama tratando de taparse su intimidad con las manos. Luego fué su tío el que se desnudó por completo. Al ver a su tío de pie y completamente desnudo, Esther abrió los ojos como platos. Ella había visto alguna vez a algún primo suyo haciendo pis, pero eran pililas que nada tenían que ver con esta cosa tan grande de su tío. No podía apartar su mirada de... ¿como la llamaban los chicos?, picha, polla o como se llamara,da igual, la cuestión es que sintió una gran inquietud, empezó a sentir frío y a sudar al mismo tiempo.

Después de muchos besos, caricias y lametones, los dos cuerpos se juntaron en uno solo, entonces Carmen abrió mucho las piernas y aquella "cosa" desapareció dentro de ella.Cambiaron de posición y empezaron a moverse al unísono, era como si bailaran,una especie de extraño baile en posición horizontal. Primero, el baile fue lento, luego se hizo rápido y por último, el ritmo de ese baile tan extraño se descontroló y se hizo mucho mas rápido hasta que su tío empezó a tener como una especie de convulsiones como si estuviera enfermo y algo le doliera mucho y terminó emitiendo un grito que a ella le puso los pelos de punta.

Esther se quedó perpleja, no podía apartar la mirada de la cama, no podía controlar sus pensamientos,estaba agitada, asustada y a la vez maravillada por todo lo que había visto.Era un tumulto de sensaciones que nunca hasta ahora había sentido,era todo muy raro, y volvió a sentir aquel calor entre las piernas que le abrasaba. Sintió mucha humedad y le dio la impresión que se había orinado.

No sabe cuanto tiempo pasó hasta que su tío y Carmen se levantaron de la cama, se vistieron, alisaron un poco la colcha, y entre risas y miradas, se dieron un largo beso en la boca y se marcharon.

Esther siguió dentro del armario, inmóvil y con la mirada ausente, sintió hambre y pensó que ya sería la hora de la cena. Abrió poco a poco el armario, colgó la camisa con el puño húmedo y arrugado, miró y tocó el suelo del armario, y comprobó con alivio que no se había hecho pis, cerró el armario y se marchó.

Esa noche, cenó casi en silencio, era incapaz de pronunciar palabra alguna, solo podía pensar en lo que había visto, y cada vez que le venía a la mente la imagen de su tío desnudo, volvía a sentir aquel calor tan raro entre sus piernas, un calor desconocido, agradable, una sensación nueva, algo que nunca había sentido hasta esa tarde en la que tuvo la ocurrencia de esconderse en aquel armario.

Fuente: Cajón secreto.
Conjurado por Betty

6 comentarios:

  1. Que experiencia, claro imposible de olvidar y por supuesto ni ganas de hablar le quedaron a la hora de la comida...

    ResponderEliminar
  2. Ah bueno, después no te quejes de que relacionamos las cosas. Buen relato.

    ResponderEliminar
  3. Rocco,Mandingo,teléeeeeeeefonooo!!!!!!

    Jajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

    ResponderEliminar
  4. "Carmen abrió mucho las piernas y aquella "cosa" desapareció dentro de ella"

    Recordaré esa frase los próximos días! ajajaja encima me acordé de Barbieri!!!! Diooooooos!!!!

    ResponderEliminar
  5. MASQUI: por favor, pensa en otra Carmen o vas a terminar abrazada al inodoro vomitando

    ResponderEliminar
  6. Che!!! no estropeen el relato pensando en Carmen Barbieri, jajajaj

    Que recuerdo de la infancia no??? imposible de olvidarlo!! jajaja

    Besos y gracias por visitar a las brujas!

    ResponderEliminar

Namasté!!