25 de noviembre de 2008

Síndrome o complejo de "Peter Pan"



El síndrome de Peter Pan, o SPP, es un trastorno psicológico que se manifiesta en las personas adultas mediante un comportamiento infantil o un rechazo frente a toda responsabilidad. A continuación te mostramos las explicaciones.

¿Qué es?
Estudiado por Dan Kiley, el síndrome de Peter Pan es un trauma que bloquea la madurez emocional del niño.
En otras palabras, la persona afectada crece con normalidad, su inteligencia se desarrolla, pero su corazón permanece bloqueado en la infancia, como Peter Pan, que se encierra en un mundo maravilloso, lejos de los problemas de los mayores... Así pues, el síndrome aparece al principio de la edad adulta.

¿De dónde viene?
Este trauma viene de la infancia, el período en el que el individuo se construye un equilibrio afectivo. Normalmente, una armonía se dibuja gracias al amor transmitido por los padres.
Por lo tanto, una carencia afectiva puede ser el principio del síndrome de Peter Pan.
Al crecer, los niños “mal queridos” desarrollan un problema. Se sienten desprotegidos y angustiados frente a lo desconocido del mundo de los mayores.
¿A quién afecta?
Parecería que este síndrome afecta más a los chicos que a las chicas. A menudo se cita al hijo mayor de una familia cuyo padre está ausente, poco presente o se muestra irresponsable.
A partir de ahí, si la madre está cansada o deprimida, no tendrá el tiempo ni la fuerza para darle a sus hijos el cariño que necesitan para desarrollarse con normalidad.
Pero todavía es peor si la madre no tiene confianza en ella misma, y si la busca en sus hijos, ya que corre el peligro de absorberlos, de minarlos intentando sacar de ellos la fuerza que le falta.
En estos casos, no es la madre quien lleva a sus hijos, sino que son los hijos los que deben llevarla a ella.
Las consecuencias en el adulto
Una vez adulto, el individuo traumatizado tendrá dificultad para controlar sus sentimientos. Por ejemplo, un hombre esperará de su compañera una postura de madre y del amor maternal que ello implica. Paradójicamente, este nuevo sentimiento, dado que no lo ha conocido hasta el momento, puede darle miedo y angustiarle.
Se trata, por lo tanto, de un miedo crónico que vive cada día la persona afectada, extraña respecto a las emociones de los adultos.
El riesgo de tensión con sus allegados es frecuente, más si no se da cuenta de que está enferma. De la menor observación hace una montaña que hay que superar, lo que pulveriza día a día la poca confianza que tiene en ella misma.

La sexualidad
El único momento en que la persona afectada puede sentirse segura y querida se encuentra en su vida sexual. Es un instante tranquilizador, en el que el hombre-niño (o la mujer-niña) se deja llevar. El riesgo: una vida sexual desproporcionada, incluso incontrolable. Algunas personas incluso pueden llegar a ser infieles, no porque estén insatisfechas con su relación, sino sólo por sentirse todo el tiempo queridas y deseadas.
¿Cómo salir del síndrome de Peter Pan?
Curarse cuando se sufre este síndrome necesita un tiempo y, en primer lugar, hay que querer curarse.
No hay que olvidar que, de alguna manera, el corazón ha sido neutralizado desde el día del bloqueo. Por lo tanto, se trata de llevar a cabo una verdadera reeducación. Para ello, la persona debe proceder en varias etapas:
1/ Llegar a comprender que está enferma
2/ Conocer sus sentimientos, lo que suprime el bloqueo emocional, la falta de empatía para dejar de tener miedo de los demás y dejar de estar angustiada. Para esta etapa, se recomienda anotar los sentimientos día a día para volver al contacto consigo misma.
3/ Pensar en una terapia. Ir a ver a alguien y hablar con una persona competente en la materia es una buena forma de abrirse y de retomar la confianza en uno mismo. Además, el SPP puede conducir a la persona a deprimir. Por lo tanto, es indispensable poder hablar de ello y mantener un seguimiento.

¿Cómo reaccionar si se trata de alguien cercano?
Lo más importante cuando alguien cercano sufre este síndrome es tener confianza en él, no dudar en hacerle ver sus esfuerzos, a apoyarle verbalmente. Tendrá más seguridad y progresará de forma natural.

Fuente: La Web

Conjurado por Betty

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