22 de noviembre de 2008

Terminemos con las comparaciones!


Las comparaciones seguramente te han acompañado a lo largo de la vida.

Si las recuerdas vivamente, indudablem
ente es porque fuiste comparada con otra que era mejor.
Es decir, la comparación fue realizada para que actuaras, te comportaras, sintieras o fueras como alguien más (prima, hermana, compañera).

Escuchaste comentarios como:


Debes de ser tan estudiosa como tu hermano( lo cual implicaba tu falta de estudio)
Tu prima siempre obedece a su papá (aludiendo a tu desobediencia).
Tu amiga siempre sale muy arreglada de su casa (insinuando tu falta de arreglo personal).

He estudiado las comparaciones durante algún tiempo y puedo señalarte que casi el 90% del tiempo tienen un efecto negativo. Se utilizan para resaltar un aspecto faltante, defectuoso, poco trabajando.

Las comparaciones resultan molestas porque lejos de sumarnos atributos nos los restan
¿Alguna vez has esc
uchado una comparación positiva?
Por ejemplo:
Rosa, eres mejor amiga que Inés.
Patricia, tu trabajo fue superior al de tus compañeros.
María, eres más hermosa que tu hermana.

Pareciese ser que no
existen comparaciones benéficas que produzcan gozo.
Al ser comparadas nuestra reacción inmediata es no hacer aquello que se nos pide.
Entonces si no resulta efectivo ¿Por qué seguimos comparando?
Podría ser que ¿estamos acostumbradas a marcar lo malo, lo faltante, lo que debería ser, y no brindamos reconocimiento en un sentido positivo?

Comparamos para hacer notar que aquello que el otro hace, piensa o siente no me parece, no me resulta suficiente.

Utilizamos la comparación como una forma de comunicación indirecta.
Dicha comunicación se torna poco efectiva. El mensaje que se desea transmitir es ambiguo.
Por ejemplo cuando una mamá le dice a su hija
“Isabel recuerdo que yo era mas
ordenada que tu a esta edad. “
¿En realidad qué esta tratando de decir la mamá?
¿Es claro para Isabel el mensaje, la guía de alguna forma?

Nunca he escuchado que la otra persona responda positivamente a la comparación diciendo, “Gracias por compararme ahora me queda muy claro lo que debo cambiar, y me has motivado para modificarlo”
Al contrario contestamos enfurecidas “¡No me compares! ¡No me interesa saber cómo actuabas
tu o como actúan los demás!

¿Qué hacer?
Podríamos evitar la nota comparativa e ir directo al grano.
Si deseas que tu pareja, amigo, compañera de trabajo, familiar, hijo hagan algo díselos directamente, y no a través de la comparación.

Modifica tus frases, por ejemplo:


Hijo, considero que tu notas podrían mejorar si dedicas 2 horas extras de estudio.
Y dejar a un lado la comparación: Hijo tu hermano siempre saca mejores calificaciones que tu.

Otro ejemplo:
Amor, que te parece si cada dos meses salimos tu y yo solos.
En vez de: María y su esposo siemp
re se dan un tiempo para ellos y nosotros nunca hacemos nada solos.

Comparamos y somos comparados, ¿quién romperá esta práctica?

Psic. Blanca Almeida Dingler
Psicoterapeuta

Conjurado por Betty

10 comentarios:

  1. yo cuando voy a comparar algo o a alguien, me doy cuenta en el instante, pero a veces es inevitable. acabo de hacerlo con mi nieta, por una pavada, para que coma. tu prima come mas que vos!!!!!, y está mal, pero uno a veces lo hace de puro bueno, nomas, feo cuando las comparaciones son odiosas.

    ResponderEliminar
  2. No me gustan las comparaciones y no las utilizo con la nena y mi madre no las utilizó,y si lo hizo fue pocas veces,conmigo.

    Lo másque le he llegado a decir a mi hija es -"no copies solo lo malo de tus amigas sino tambien lo bueno"

    Si eso es una comparación,pecaré de comparar.

    ResponderEliminar
  3. A mi jamas me lo hicieron y no quiero hacerlo el dia que tenga hijos.
    Y en comparacion a otros hombres que tuve en mi vida, Maridete es mejor en todo!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Y sip, las comparaciones son odiosas dicen...

    ResponderEliminar
  5. Las comparaciones me acompañaron toda mi infancia y durante mi adolescencia, se sufre mucho y jamás lo hice con mis hijos, ni lo haré.

    ResponderEliminar
  6. que suerte que hay gente tan perfecta. por suerte me equivoco bastante.

    ResponderEliminar
  7. Yo me equivoco mucho,anónimo,más de lo que creés.

    ResponderEliminar
  8. yo quiero ir al cielo de los imperfectos porque los perfectitos me aburren y además me echarían de su cielo.

    ResponderEliminar
  9. Lo peor es la destrucción de la autoestima con esta clase de procederes.

    ResponderEliminar
  10. Las comparaciones son y serán siempre odiosas...
    Y se puede hacer mucho mal con ellas, y si con mis hijas en algún momento y sin darme cuenta las hice...pido perdón!!!

    ResponderEliminar

Namasté!!