30 de diciembre de 2008

Voz interior

En una cacerola derrita la inercia,
la amargura y el tedio.

Unte con mucha risa,
especialmente sobre sus propias tragedias.

En bol aparte, pele y corte en tiras la ansiedad,
pique fino el egoísmo,
ponga en remojo el "yo" hasta que se macere,
pero cuide de no derretirlo enteramente.

El rencor aplástalo contra una tabla,

trocee el reproche y la envidia.

Tire a la basura el pellejo,
la pereza para pensar,
la vanidad de no cometer errores y
la cobardía de no admitirlos.
Deje un largo rato bajo la canilla,
hasta que se vayan por el sumidero,
el remordimiento por el pasado,
la culpabilidad por el presente y
el miedo por el futuro.
Amase todo con cordura,
sin ahorrar algún gramo de locura.

No se preocupe si tarda en ablandarse:

la impaciencia no es compatible con la ternura.

Sazone con la defensa de algún derecho,
propio y , sobre todo ajeno.
Cocine a fuego lento la pasión,
pero vigile que no se queme.

Para decorar use armonía con la existencia y
distribuya en la fuente combinando imaginación y lucidez.
Deje reposar y sirva con mucho amor

Fuente: Enviado por mail
Conjurado por Betty

3 comentarios:

  1. divino!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. trato pero no prometo nada ¿eh?

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  3. Una buena receta de fin de año ...
    Gracias!!!

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Namasté!!