15 de abril de 2009

Cambia tu cara






Siempre se ha dicho que la cara es el espejo del alma, porque en el rostro humano es donde se expresan con mayor elocuencia los estados de ánimo. En el caso de la felicidad, este dicho está más que justificado. Tiene su explicación científica.
Si bien todos los músculos del cuerpo disponen de unos transmisores- los nervios- que informan al cerebro de la tensión muscular, los de la cara son especialmente ricos en estas formaciones.
Cuando el rostro expresa crispación, el cerebro recibe este mensaje y lo traduce como angustia. Si, por el contrario, las facciones están relajadas y alegres, el sistema neuromotor asume la felicidad facial y contribuye con ello el bienestar general. Esto significa que el cerebro es capaz de relacionar las tensiones y relajamientos del rostro con los estados de ánimo.

Por otra parte es necesario mover una mayor cantidad de músculos faciales para expresar angustia y muy pocos para traslucir felicidad y alegría. De ahí que es tan importante demostrar permanentemente una cara alegre, feliz y sonriente.
Hay ámbitos donde nos cuesta más demostrar felicidad y sonreír: nuestro hogar y nuestro trabajo, porque en ellos estamos mucho tiempo y nos sentimos más comprometidos. Parece fácil fingir alegría, aún si estamos muy tristes cuando estamos con amigos y manteniendo conversaciones superficiales.
Estar desocupado es una desdicha, pero la actividad laboral también se convierte a veces en fuente de insatisfacciones.
Sin embargo, la buena noticia es que es posible trabajar y ser feliz a la vez. Lo de ganarse el pan con el sudor de la frente, por suerte está ya en desuso. Hoy día todos somos conscientes que rentabilidad y disfrute no están reñidos.
La satisfacción laboral es una meta posible, algo que sólo se gana por el íntimo deseo de lograrlo.
Esta afirmación no está solamente dirigida a altos ejecutivos. Todos pueden alcanzarla. Cualquier actividad se puede mejorar enriqueciendo los aspectos positivos.
El trabajo en equipo, la comunicación entre los diferentes niveles de la empresa y un clima propicio donde cada individuo sea importante son algunas ideas para lograr la mejoría.
Como se viven jornadas laborales extensas, es básico actuar en términos de determinar prioridades y seleccionar las actividades excluyentes. Deberá reconocerse la escala de valores personales y tener en cuenta las prioridades generales para, conjugándolas, lograr quizás trabajar menos, ganar menos en consecuencia pero destinar algún tiempo para las aficiones y la familia.
En cuanto al hogar, muchos encontrarán felicidad y alegría sin salir de su casa. Mientras algunos se empeñan en conseguir la felicidad y el placer en la esfera pública de su vida, otros entienden que la dicha reside en la tranquilidad, el remanso y el confort del hogar.
El confort y la felicidad doméstica son más bien cuestiones de piel que de grandes lujos ambientales. Hoy día las casas se proyectan con ambientes grandes, paredes lisas y grandes ventanales a las cuales cada uno deberá ponerle "el calor de hogar" que le dé felicidad.
Se puede afirmar que la casa feliz es aquella que nos hace sentir bien en los momentos íntimos, donde nuestros valores tienen cabida y no están expuestos a sucumbir por una arquitectura de moda o una decoración que no condice con nuestra personalidad.

Conjurado por Betty

3 comentarios:

  1. LA CASA ES COMO EL VIENTRE DE LA MAMA !!!!

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  2. Totalmente cierto.

    En mi caso personal soy de las que nunca me aburro en casa. Amo profundamente mi hogar.

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  3. Tanto yo como mi otra mitad amamos nuestra casa, y disfrutamos cada rincon, solo la dejamos cuando nos tomamos unos dias de vacaciones, y la extrañamos.
    Saludos.

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Namasté!!