8 de abril de 2009

Espejos...

Los anales de los T’ang nos dicen : “El hombre se sirve del bronce como espejo. El hombre se sirve de la antigüedad como espejo. El hombre se sirve del hombre como espejo”. La búsqueda de la pureza del alma, del espíritu nítido, la reflexión de uno mismo sobre la conciencia, todo ello apunta directamente al espejo. Al corazón, el verdadero centro del ser humano.

A los hombres siempre nos han fascinado los espejos por lo bello que vemos en ellos. Lo bello que por reflejo hay en nosotros. Platón nos diría que el alma, por su aspiración, acaba por participar de esa belleza que tanto anhela reencontrar y a la que se abre con todo su ímpetu.
Brillar reside en la naturaleza del espejo.
Pero el espejo lo refleja todo y así cuando está bien hecho, recibe sobre su superficie pulida los rasgos de aquél o aquello que se le presenta o bien puede también oscurecerse por el velo de la ignorancia y llenarse de polvo y herrumbre.


La ilusión de podernos apropiar de la luna en el agua nos lleva a empañar el espejo. Y es bien lógico. ¿Quién no quiere para él solo la belleza que entraña ese reflejo lunar? ¿Quién no quiere para sí todo el amor de su amada?
Los textos hindúes nos recuerdan que “la luz se refleja en el agua, pero de hecho no la penetra”. Y en esa pasividad del agua adormecida, que refleja las cosas sin ser afectada por ellas, en esa inacción de no querer retener lo que es de la vida y hacia la vida tiene que volver está el camino de vuelta a casa, el eterno retorno a lo esencial. Entonces el espíritu se torna luminoso, como corresponde a su naturaleza, y lo oculto se manifiesta.
El Misterio se revela. Y la luna, que permanece prisionera de lo temporal, iluminada por el espíritu puro se libera.

En el museo de Hanoi, sobre un espejo chino se lee “como el sol, como la luna, como el agua, como el oro, sé claro y brillante y refleja lo que hay en tu corazón”.
Símbolo de los gemelos; de ese desdoblamiento que nos permite vernos fuera de nosotros mismos; del eco de divinidad que brilla en la naturaleza del hombre; reflejo de lo que habita tu corazón; emblemas de la verdad; imagen de lo que la ignorancia no te deja ver o quizás no quieres ver; maestros unos de otros, el universo existe sólo en la relación, en el vínculo.
En el diálogo amoroso y sincero. Buscando ese acercamiento a la autenticidad del corazón.

Viendo un regalo en tu compañía; cultivando una nueva mirada mucho más bondadosa sobre nosotros mismos y sobre el mundo; sembrando en tu conciencia semillas de evolución; en el dar y el cuidar somos manifestación de un corazón puro y libre.
Espejos unos de otros.
Resonancias de lo divino.
Espejos del universo.

Conjurado por Betty

5 comentarios:

  1. A VECES EL DIRIO VIVIR OSCURECE EL ESPIRITU PORQUE ESTAN LAS DEBILIDADES ,LA HIPOCRESIA,ENVIDIA,CELOS ETC, EN UN INSTANTE SABEMOS LO QUE HACEMOS MALO O BUENO PERO LO PRINCIPAL ES CORREGIR LA CONDUCTA ESTA SERA EL ESPEJO DEL ALMA!!!!

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  2. GALLE.,SOS UNA POETA¡,ME EMOCIONA TU CORAZÒN....EN SERIO¡

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  3. El espejo es el reflejo de aquello que queremos y no queremos muchas veces ver.
    Pero que nos atrapa de manera magica.

    Me ha gustado mucho el texto.
    Sabio.

    Besos.

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  4. Lacan lo llama el estadio del espejo. Cuando un niño de entre 6 y los 18 meses ve su imagen en el espejo.
    Al ver su imagen en el espejo el niño adquiere la noción de completud de su cuerpo. Tan importante como eso.
    Un besos y muchos exitos !!

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  5. Excelente la nota y la explicación de Tomson.

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Namasté!!