26 de junio de 2009

El roble triste

Había una vez,en algún lugar que podría ser cualquier lugar,
y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo,
un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos
rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría
en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste.
El pobre tenía un problema: No sabía quién era.


Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:

- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas.
¿Ves qué fácil es?

- No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas
y ¿Ves qué bellas son?.

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y,
como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves,
y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave.
Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra.
Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser
como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y,
para lograrlo, escucha tu voz interior. -
Y dicho esto, el búho desapareció.

- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?
se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón,
y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano,
ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal.
Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso,
dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros,
belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se
dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado
por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto al ver a mi alrededor...

- ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?

- ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?

- ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir,
un espacio que llenar...

No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer
y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser.
Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos

Anónimo

4 comentarios:

  1. un ejmplo hrmoso,muchas veces recuerdo estas palabras escritas,pero pocas veces las aplico en fin

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  2. Bety que ternura lo que posteaste, un encanto!!

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  3. hola Catherine amorosa! bienvenida al blog
    Gallega y Julia besos a las dos

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Namasté!!