14 de julio de 2009

Una hermosa historia


Un día Buda pasaba a través de un bosque. Era un caluroso día de verano y tenía mucha sed. Le dijo a Ananda, su principal discípulo:
-Ananda, regresa. Cuatro o cinco kilómetros más atrás hemos pasado por un pequeño arroyo. Tráeme un poco de agua. Llévate mi cuenco . Tengo mucha sed y estoy cansado -
Ananda volvió hacia atrás... pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas por bueyes que habían enturbiado toda el agua. Las hojas muertas, que estaban reposando en el fondo, habían subido a la superficie, esta agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia. Regresó con las manos vacías y dijo:
-Tendrás que esperar un poco. Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí.
Pero Buda insistió:
-Regresa y tráeme el agua de ese arroyo.
Ananda no podía entender la insistencia, pero si el Maestro lo dice, el discípulo tiene que obedecer. A pesar de lo absurdo de la situación -que de nuevo tiene que caminar cuatro o cinco kilómetros, y sabe que no merece la pena beber ese agua-, él va. Cuando está yendo, Buda le dice:
-Y no regreses si el agua sigue estando sucia. Si está sucia, siéntate en la orilla en silencio. No hagas nada, no te metas en el arroyo. Siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces llena el cuenco y regresa.
Ananda volvió hasta allí. Buda tenía razón: el agua estaba casi clara, las hojas se habían desplazado, el polvo se había asentado. Pero todavía no estaba totalmente transparente, de modo que se sentó en la orilla y observó cómo fluía el río.
Poco a poco se volvió cristalina. Después regresó bailando. Entonces entendió por qué Buda había insistido tanto. Había un cierto mensaje en todo esto para él, y lo había entendido. Le dio el agua a Buda, le dio las gracias a Buda, se postró a sus pies.
Buda dijo:
-¿Qué estás haciendo? Yo te debería de dar las gracias por haber traído el agua.
Ananda dijo:
-Ahora lo puedo entender. Primero me enfadé; no lo mostré, pero estaba enfadado porque era absurdo regresar. Pero ahora he entendido el mensaje. Esto es lo que en realidad necesito en este momento. Con la mente es el mismo caso. Sentado en la orilla de ese pequeño arroyo me hice consciente de que pasa lo mismo con la mente. Si me meto en el arroyo lo volveré a ensuciar. Si me meto en la mente, provocaré más ruido, empezarán a aparecer más problemas, a emerger. Sentado a un lado he aprendido la técnica.
Ahora me sentaré también al lado de la mente, observándola con todas sus suciedades, problemas, hojas muertas, dolores y heridas, recuerdos y deseos. Me sentaré indiferente en la orilla y esperaré el momento en que todo esté claro.
Devi Dyumani






17 comentarios:

  1. que bonita,me ha encantado leerla


    beistosss

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  2. dios mio !!! y es asi!!!!!!!!!

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  3. Hola hola!
    soy nuevo por acá
    muy bueno el cuento

    Bueniiisimooooo!!!!!!!

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  4. holalala
    que gran historia
    es una gran vivencia
    me encanta leerte
    te quiero mucho amiga betty
    espero pronto encontrarte en el msn para platicar
    jojojo
    te mando miles de besos

    que tengas una bonita tarde

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  5. buenas tardes para todos!
    Homero, bienvenido al blog!!!!

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  6. Que bien estas refleciones, uno se va con algo para meditar, siempre.

    Besos Betty.

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  7. Hola Betty buenisimo!!!! Es tal cual!! Si todos pudieramos lograrlo seria increible!.
    Un beso!!!!

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  8. Pues yo me acabo de sentar en una esquinita, a observar los líos que se trae mi cabecita... pero pienso dejarla tranquila, esperar a que sus trifulcas se calmen...

    Muy buena la historia, una gran eneseñanza!

    Y un gran beso para ti, amiga!

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  9. Hay tanto por aprender que no sé si nos dará tiempo. Linda sorpresa que me encontrado con este blog, aquelarre de Brujas buenas. Yo soy de un aquelarre anónimo.

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  10. !qué bueno lo de los escobazos!

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  11. BUENOS DIAS BETTY AMIGA QUERIDA1!!

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  12. Muy buena la historia.
    Aquietar la mente. Difícil tarea, al menos para mí, pero sigo intentándolo.
    Gracias Betty

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  13. Hola Marina, bienvenida a este Aquelarre! y si es como decis que tenes uno anónimo, bueno, bien podes intercalarlo con este que es de "público conocimiento" jajajaja
    Espero verte de nuevo por acá

    A todos los lindos amigos que me visitan, besos muchos!!!!!

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  14. Vaya si que es una hisotoria bonita si.
    Me encantan las historias asi milenarias o no, que guardanm un sexto sentido, una moraleja algo que nos hace reflexionar aprender de ello.
    Gracias por traernos cosas tan boniras.También me encantó el primer post sobre lo que tenemos que aprender de los animales, canta razón tienes...nosotros somos mas animales que ellos por eso tienen mucho que enseñarnos.
    Saludos y suerte en el concurso con tus pocimas xd.

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  15. Hola Betty,
    a ver si ahora va la vencida... porque no consigo poder ponerte comentarios en el blog... ainsss

    Sabio el maestro y sabio el alumno que consigue aprender de una experiencia cotidiana.

    A veces la vida nos obliga a ir demasiado deprisa, a estar siempre persiguiendo arroyos más allá, o a beber el agua sin dejarla reposar lo suficiente. De nosotros depende, y no de nada ni nadie más,el encontrar el tiempo y el lugar para esperar.

    Un beso.

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  16. Esencial bienvenida!!!!
    tenías problemas para dejar mensaje?? bueno,ahora lo has logrado

    Y la historia es muy buena, muy cierta, lo mejor es esperar, para que nuestra mente se aclare y así poder ver las cosas como son
    besos!!!!

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  17. No puedes ni imaginarte como me acordé ayer de esta historia... Pandora muy sabiamente me la recordó.... Lo intento, lo intento,... pero a veces mi carácter, tan impulsivo, puede conmigo. Esta vez está en juego una amistad. Confío en que el cariño pueda más....

    Leer de nuevo esta historia me ha dado paz.

    Un besazo enorme

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Namasté!!