24 de agosto de 2009

Corazón de cebolla


Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas.

Como todos los huertos, tenia mucha frescura y agrado, por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.

Pero de pronto, un buen día, empezaron a nacer unas cebollas muy especiales.

Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado...

El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenia dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), una piedra preciosa.

Esta tenia un topacio, la otra un aguamarina, aquella lapizlázuli, la de más allá una esmeralda...
¡Una verdadera maravilla!

Pero por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado y hasta vergonzoso.

Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y mas capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular como eran por dentro.

Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:
- ¿Por qué no eres por fuera como eres por dentro?

Y ellas iban respondiendo:
-Me obligaron a ser así...
-Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada.

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de porqué se pusieron las primeras capas.

El sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes.

Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.

Y así será hasta el fin del mundo...

Fuente: La Web

6 comentarios:

  1. QUIERES CRER AMIGA QUE LLORE,ASI ES!!

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  2. Me ha gustado tu historia. Muy cierta. Saludos

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  3. Yo lloro y lloro, es terrible lo que lloro cada vez que pelo una cebolla...
    será sigino de inteligencia? Jejejeje!

    Bromas aparte, lo de las cebolla sy las capas es como las personas cuando nos "protegemos", nos "ocultamos" bajo capas y más capas, por temor a ser dañados o... Y en el fondo está esa perla preciosa que todos llevamos dentro.
    Más sabios tenían que pasar junto a nosotros y fijarse en lo que podemos llevar dentro.
    Besitos!

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  4. Después de leer este cuento no soltaré maldiciones cuando, al pelar una cebolla, empiece a llorar como una tonta.

    Un abrazo brujita!

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  5. Mirambella, bienvenida al Aquelarre, ya iré a visitarte, vuelve cuando quieras besos!!

    Galle, Pandora, Edurné, Julia, besos para uds. también, y como dice Pandora, yo tampoco voy a largar una maldición cuando pele cebollas, ahora ya sé porque me hacen llorar!! jajaja

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Namasté!!