29 de septiembre de 2009

Supersticiones, conociendo su origen

*Cruzar los dedos*
Cuando se pide un deseo, se dice una mentira o se quiere llamar a la buena suerte, es costumbre cruzar los dedos, concretamente el dedo mayor sobre el índice. Este gesto evoca una cruz, y así aleja la mala suerte y las influencias maléficas, según los supersticiosos.

Pero desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos (signo del fico), se alejaba a los malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno.

Sin embargo, algunos investigadores piensan que el origen es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.

*Empezar el día con el pie derecho*
El escritor romano Petronio ya aludía en El Satiricón a la mala suerte de entrar en un lugar con el pie izquierdo. Puede tener su origen en la tradición celta y en el movimiento solar, siempre hacia la derecha. El efecto negativo se elimina al santiguarse tres veces.

Si embargo, la tradición dice que al despertar, hay que apoyar en primer lugar el pie derecho, y esto tiene su origen en el mundo de los pescadores. En el siglo XIX, ningún pescador subía a bordo por babor (costado izquierdo del barco). Al parecer, la superstición nace de la noción de que cualquier cosa zurda era antinatural, una idea que se basa en que la mayoría de los seres humanos son diestros.

Por regla general, todo lo que se refiere a la derecha es calificado de favorable por los supersticiosos, creencia alentada por la tradición bíblica que dice que la derecha corresponde al camino del Paraíso y es la posición en la que están sentados los elegidos por Dios.

Así, la izquierda representa el reverso de la moneda. Los romanos, por ejemplo, hacían presagios observando el vuelo de los pájaros: los que lo hacían hacia este lado eran de mal agüero. Recordemos que izquierda también se dice siniestra (siniester en latín), lo que dio origen al adjetivo “siniestro”.

*Compartir la cerilla*
Esta es una de las supersticiones más contemporáneas, puesto que se originó en una guerra, aunque no se sabe con precisión cuál. En ocasiones se habla de la Primera Guerra Mundial, en otras de la Guerra Civil Española, pero también de que pudo ser en la Segunda.

La cuestión es que ocurrió que tres soldados encendieron sus cigarrillos con la misma cerilla y el enemigo vio la llama del primero, apuntó en la del segundo y disparó sobre el tercero. Esto inauguró la creencia de jamás hay que compartir una cerilla.

*Dejar las tijeras abiertas*
Se dice que las tijeras deben permanecer cerradas si no se usan, de lo contrario, atrae la mala suerte.

Por otra parte, si se cae al suelo y queda con las puntas abiertas, apuntando hacia uno mismo, se deben recoger y echar sal por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los malos espíritus.

En Grecia se creía que las Parcas o Moiras cortaban con las tijeras el hilo de la vida, así que de alguna forma los objetos cortantes dirigen el destino y son símbolo de muerte repentina.

*No pasar por debajo de una escalera*

Su origen se remonta a la antigüedad. Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, figura considerada por muchas sociedades como la expresión más común de una trinidad de dioses, y por lo tanto, sagrada. Las pirámides escalonadas de América y Egipto son el mejor ejemplo. A su vez, para los egipcios, la escalera le permitió al dios Osiris escapar de su cautiverio, por lo que era uno de los signos pictóricos favoritos para ilustrar el ascenso de los dioses.

Siglos después, los cristianos se unieron a la superstición de la escalera, interpretándola a la luz de la muerte de Cristo. Puesto que se había apoyado una escalera en el crucifijo, se convirtió en símbolo de maldad, traición y muerte. Pasar por debajo de una escalera llamaba al infortunio, mientras que en el siglo XVII, en Inglaterra y en Francia, se les obligaba a caminar bajo una escalera a los criminales condenados a muerte. El verdugo, conocido como el Novio de la Escalera, caminaba a su vez alrededor de ella.

Las culturas contaban con antídotos contra sus supersticiones más temidas. En este caso, el prescrito por los romanos era el signo del fico, un gesto anulador que se hace cerrando el puño y dejando que el pulgar sobresalga entre los dedos índice y medio. Seguidamente, este puño era dirigido hacia la escalera.

*Vestirse de amarillo*

Entre los artistas, existe la creencia que portar prendas amarillas en el teatro puede traer mala suerte y su origen apunta a Molière, el mítico dramaturgo, actor y director francés del siglo XVII.

En su última obra Molière protagonizó el papel principal de enfermo, coincidiendo este hecho con que él mismo estuviera enfermo de tuberculosis. El 17 de Febrero de 1673, durante la cuarta representación de la obra, Moliére tuvo un grave ataque de tos que le produjo la rotura de una vena, mientras la sangre tiñó de rojo el traje amarillo que vestía.

Después de perder el conocimiento, murió a las pocas horas en su cama, y no en el escenario como se suele afirmar. Desde entonces, vestir de amarillo se relacionó con tan funesto accidente y dio origen a una de las supersticiones más corrientes del mundo de los escenarios.

Otra leyenda corresponde a Julián Gayarre, un tenor español que murió a raíz de un desvanecimiento en el escenario vistiendo una casaca amarilla durante la representación de “Los pescadores de perlas”. Al cantar una nota aguda, se le quebró la voz y se desmayó. Le diagnosticaron cáncer de laringe, lo que lo hundió en una profunda depresión. Murió en Enero de 1890 con tan sólo 46 años.

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente segura que todas las supersticiones, y las tradiciones, así como incluso las prohibiciones de algunas religiones, tienen explicación histórica y con lógica la mayoría.

    Yo es que no creo en la mala suerte. Soy positiva por naturaleza.

    ¿Qué tal las vacaciones?

    Te hemos echado de menos...

    Un beso.

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  2. Esencial: mis vacaciones estuvieron buenas, las aproveché todo lo que pude, yo también los extrañé mucho
    besos!!!!

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Namasté!!