3 de mayo de 2010

¿Por qué comemos palomitas en el cine?

Esta costumbre fue estrenada en Estados Unidos entre 1929 y 1933, la época de la Gran Depresión, que llevó a trece millones de norteamericanos al paro. Entonces, el principal medio de evasión era el cine, un espectáculo accesible para todos los bolsillos
. Si querían tener el estómago igualmente entretenido durante la proyección, los empobrecidos espectadores sólo podían permitirse las palomitas, que se elaboraban al instante con una materia prima tan abundante en EE UU como son los granos de maíz. Los vendedores cosechaban unos beneficios de hasta el 2.500%.

Hace poco, el presidente de Sony Pictures propuso a los exhibidores que ofrecieran también snacks más saludables, como yogures o copas de frutas, ya que una ración grande de popcorn aporta ¡1.800 calorías!

8 comentarios:

  1. CALORIASSSSSSSS,PERO QUE RICAS SON!!!!

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  2. No sabia de donde pricedia esta costumbre, pero en casa es algo casi habitual, sobre todo los sabados por la tarde.

    Un fuerte abrazo, es un placer volver por aqui.

    Magicos.. abrazos...

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  3. son ricos dulces como salados besos betty

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  4. Hasta hace poco no me gustaban, ahora cada vez más.

    Muy bueno el post.

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  5. Yo no soporto lo de las palomitas en el cine, me ataca los nervios el ruido de la gente crascrascras comiendo palomitas, y el olor...

    Las películas no son lo mismo.

    Ya lo siento, pero es algo que me parece fatal. Para comer palomitas, beber coca-cola y hacer ruidos y más ruidos... el salón de cas, por favor!

    Unos besitos, Betty, ya me ando por aquí de nuevo, poco a poco. Gracias por tus visitas a la orilla y tus ánimos!

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  6. Edurne: me alegro mucho que de a poco todo vuelva a la normalidad, un beso grande a tu papá, que se recupere pronto!!!

    A todos, besos y gracias por comentar!!!

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  7. No tenía ni idea de dónde procedía la costumbre de comer palomitas. Qué curioso.
    Siempre aprendiendo contigo, guapísima. Gracias!
    Un beso enorme.

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  8. Gracias por explicarnos su origen. Estoy de acuerdo con Edurne, no las soporto en el cine porque me parece una falta de respeto porque hay gente que no las come con cuidado sino haciendo muchísimo ruido y me desconcentro. Por eso cada vez voy menos al cine a pesar de que me gusta muchísimo.
    Un beso.

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Namasté!!