19 de diciembre de 2010

La leyenda del rito del pasaje

¿Conoces la leyenda del rito de pasaje, de la juventud de los indios Cherokee?
El  padre lleva a su joven hijo al bosque, con los ojos vendados y le deja solo.  Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no quitarse la venda hasta que los rayos del sol brillan a través de la mañana.
Él no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive la noche, él ya es un hombre.   Él no puede hablar a los otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta.
El niño está naturalmente aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos. Bestias salvajes que rondan a su alrededor. Quizás algún humano le puede hacer daño.  Escucha el viento soplar y la hierba crujir, él sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda. Ya que es la única manera en que podrá llegar a ser un hombre.
Por último, después de una horrible noche, el sol aparece y al quitarse la venda, es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre veló toda la noche, para proteger a su hijo del peligro.
Así, nosotros tampoco estamos nunca solos. Aun cuando no lo sabemos, siempre hay alguien que está velando por nosotros, sentado en un tronco a nuestro lado.
Cuando vienen los problemas, lo que tenemos que hacer es sólo confiar.

3 comentarios:

  1. Casi todas las culturas antiguas tuvieron -y tienen las que sobreviven aún bajo la denominación de asociaciones o fraternidades- ritos de pasaje. Todas ellas parten de la necesidad de una muerte -simbólica claro o vicaria- enfrentando el mundo no visible bajo la custodia de alguien ya iniciado o mayor. Esta costumbre también la vivenciamos en el momento en que aprendemos que la soledad o lo desconocido puede ser superado por la confianza en un ser superior que jamás nos abandona. Sólo nuestro miedo nos hace creerlo...

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  2. BARON SAMEDI,NUNCA TAN BIEN DICHO!!

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  3. Los rituales nos acompañan desde tiempos inmemoriales, son formas de transito,supongo que en esta sociedad desnaturalizada y desarraigada de lo más profundo nos hace sentir miedo hasta de lo más insignificante.
    Un fuerte abrazo Betty y si para ti son importantes las navidades que seas dichosa.

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Namasté!!