7 de noviembre de 2011

¿Por qué decimos “aaa” cuando vamos al médico?



El objetivo de decir “aaa” mientras el médico nos examina la garganta es que este pueda ver la faringe y comprobar si la mucosa está inflamada, o tiene pus. Normalmente la lengua no permite ver bien la faringe, pero al decir “aaa” la parte posterior se aplana, la lengua se extiende en el hueco de la mandíbula inferior, y eso permite ver la garganta.

Otras vocales no serían adecuadas para esta finalidad. Por ejemplo, “iii” se pronuncia demasiado adelante. Y “uuu”, al ser una vocal posterior para cuya articulación el posdorso de la lengua se levanta hacia el velo del paladar, reduce aún más la visibilidad de la garganta.

Fuente: Muy interesante

4 comentarios:

  1. NO SABIA, MUY INTERESANTE

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  2. hola, Betty mi buena Betty ♥ paz y bien *

    siempre nos aportàs cosas interesantes !!!!

    un abrazo buen corazòn ♥ *

    Dios te bendiga hermana y amiga ♥*

    La Paz a todos, incluìda la hermanita Gallega ♥ ♥ ♥ * La paz a todos !!! ojalà un dìa se haga realidad buena de Betty *

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  3. paz y bien *

    Betty ♥ mi buena y dulce amiga y hermana ♥ que tengas un finde muy muy bendecido !!!! ♥ *

    Un abrazo inmenso *

    Dios te guarde ♥ *

    Namastè ♥

    paz y bien *

    a vos tambièn hermanita gallega ♥ *

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  4. Namasté, Betty.
    Me quedé pensando en que todas las religiones atribuyen al sonido el efecto creador... "Hágase", "Sea", etc. Es decir que no basta la concepción -divina en este caso- de una cosa, sino que para funcionar en toda su totalidad necesita de la palabra, la emisión de sonido, la vibración cargada de hálito trascendental que da vida y anima. Tal vez, cuando decimos "aaa" y abrimos convenientemente los canales del habla, estamos creando salud para nosotros mismos... Estoy seguro que en algunas oportunidades en que padecí de dolor de garganta la apertura total de la boca y el "aaa" correspondiente invocaron rápidamente la asistencia divina sin necesidad de atiborrarme de químicos... También tengo la certeza y testifico que Dios ha puesto en cada uno de nosotros un espíritu de sanación poderosísimo al que simple y llanamente damos muy poca pelota... Pero el Padre nos tiene paciencia, y nos deja equivocarnos con esos señores que experimentan nuevos fármacos con el primero que viene. Un abrazo enorme, brujita buena.

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Namasté!!