10 de octubre de 2012

Qué tan a menudo permites que las cosas absurdas de otras personas te cambien el humor?



¿Permites que los pésimos conductores, los meseros irrespetuosos, el brusco de tu jefe, algún empleado insensible te arruinen el día?
Es más; llevándolo a nuestro ahora... ¿Cuántas veces permites que un comentario malintencionado de facebook te haga enojar?
Cada vez que tienes una mala experiencia con este tipo de situaciones o personas, por lo menos te dejan siempre medio tambaleando.
Más sin embargo, una de las características de las personas con éxito, es el hecho de que en lugar de quedarse clavados en esa mala experiencia, salen rápido y pueden volver a enfocarse en lo que realmente es importante.
Hace dieciséis años yo aprendí esa lección. La aprendí en el asiento trasero de un taxi neoyorquino.
Ésto fue lo que sucedió: Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzo a frenar, el taxi derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.
Después de ésto, el conductor del otro auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos.
Todavía recuperándome del susto, lo que terminó de sacarme de mis casillas, fue la actitud del chofer de mi taxi, quién en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi por que se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital. Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo "La ley del camión de basura".
Mire, me dijo: ¿ Ve aquel camión de basura? -Si, le dije- ¿y éso que tiene que ver? -Pues, así como esos camiones de basura, existen muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción. Tan pronto como la basura se les va acumulando, necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones...
Por éso, cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo a personal; sino tan sólo sonrió, saludo, les deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar que tan a menudo permito que estos "camiones de basura" me atropellen y me pregunté a mí mismo: ¿Qué tan a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente o incluso en mi propia casa, en el trabajo o en la calle?
Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir.
Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película "El Sexto Sentido" decía que veía a los muertos, ahora así yo veo a los camiones de basura.
Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo a personal, tan solo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
En resumen, la gente exitosa no permite que los camiones de basura absorban su día.
¿Y tú? ¿Qué pasará en tu vida a partir de este momento? ¿Optas porque los camiones de basura sólo te pasen de lado o te llenen con su contenido?
Te apuesto que si los ignoras serás más feliz. De hecho, te lo garantizo!

Autor desconocido — con Teresa Lewin y Janet Garcia.

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