4 de noviembre de 2012

Que bien me vino esto!!


El estrés, la ansiedad y la tensión nerviosa son factores implicados en el inicio y la persistencia del dolor de mandíbula.
Cuyos Síntomas van desde un dolor de sus articulaciones y músculos de la mandíbula de la cara, dolores de cabeza, ruidos en la mandíbula, dificultad para abrir o cerrar la mandíbula, bloqueo de la mandíbula abierta o cerrada, dificultad para masticar alimentos, también los dientes se sienten como si no encajan correctamente, sonido en los oídos, despertar en la mañana con dolor en la mandíbula o los músculos de la cara, trastornos del sueño.
También cuando la mandíbula entra en desequilibrio, según las cadenas musculares que se activen, el cráneo va a tomar también una posición espacial anómala, que actuará sobrecargando la columna cervical, y en un intento de adaptación, provocaría mal posiciones a nivel de la columna, que darán lugar al mencionado dolor de espalda.

Este es un ejercicio para tomar conciencia de la tensión que se acumula en la mandíbula y la boca, y para liberar gentilmente esta tensión.

Para comenzar debes masajear la zona alrededor de la articulación, tan solo con la yema de tus dedos haciendo pequeños círculos. Cuando lleves un par de minutos haciendo esos círculos, presiona con los dedos pulgares debajo de la articulación, en este lugar está el musculo llamado mastoides

Realiza estos ejercicios lentamente, con movimientos pequeños y fáciles, con el mínimo esfuerzo posible, descansando cada cierto tiempo.
Menos es más: mientras menos grande haga el movimiento, con la menor fuerza posible, lo más lento que pueda, y prestando atención a la sensación: mejores resultados obtendrá.
Moveremos la mandíbula y el mentón en ciertas direcciones, repitiéndolo de 3 a 10 veces, regresando a la posición inicial en cada repetición.

Sentado en una silla, bien apoyado en una posición derecha y cómoda, apoyando los pies en el suelo, la espalda en el respaldar, las manos en los muslos.

Pasos del Ejercicio

1) Posición Inicial: Boca cerrada, sin apretar los dientes, lengua relajada, dejando cierto espacio en el interior de la boca, garganta suelta, labios juntos sin estar apretados.

2) Permita que la boca se abra, y alcance con el mentón hacia adelante, buscando que los dientes inferiores estén ligeramente más adelantados que los superiores. Después deje que la mandíbula vuelva a la posición inicial y descanse. Observe como se siente o si percibe pequeños movimientos en el cuello y la lengua mientras mueve la boca.

2.2) Permita que la boca se abra y desplaza el mentón de derecha a izquierda, de manera continua, sin forzar.

3) Deja que el mentón vaya hacia atrás, con los dientes inferiores ligeramente detrás de los superiores, dejando que el labio inferior se deslice detrás del superior.

4) Abra la boca y cierre la boca muy lentamente. Relaje la cara, el cuello, la garganta y la lengua. Observe lo que sucede con su lengua al mover la boca. El movimiento es continuo? o es rápido? brusco? hace ruidos?, permítase cada vez hacerlo más continuo, más lento, con suavidad. — Teresa Lewin

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