3 de enero de 2013

Todos juntos somos un alma.




Al igual que un cuerpo con muchas partes diferentes, lo que le hacemos a cada uno de los demás, o cómo nos comportemos con cada uno de ellos, nos afecta de manera individual y colectiva. Si un dedo infectado toca el ojo, el cuerpo entero siente la infección.

Cuando comenzamos a tener verdadera reverencia y apreciación hacia este entendimiento, entonces podemos comenzar a vivir la conciencia de: “ama a tu prójimo”.
Fuente: Yehuda Berg

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