5 de febrero de 2013

Un minuto para la pavada


Oiga tata…, necesito un relój…
- Pa’ que quiere un relój m’hijo…? en el campo ni falta que hace, pués…!
- No tata, no…; lo quiero pa cuando salgo por las nochecitas con la Rosita…..
- Pero m’hijo, usté conoce los luceros de la noche…! usté puede leer la hora en ellos…
- No tata, no…! Mire, en las nochecitas que están re-estrelladas, caminamos de la mano, oigo re-bién los grillos, oigo como las planti...tas se mueven con el viento… La Rosita huele a jabón y yerbas silvestre… Tonces nos sentamo a la orillta’el rio, tata…! La empiezo a besar… le acaricio su carita, sus hombros, tata..! Tonces rodamos por el pasto tata…! Quito su ropa, sus enaguas, todito tata…! nos quedamos en cuero’, tata, y ya cuando la luna ilumina su cuerpo, me subo encima d’ella, la beso en el cuello…; ella respira juerte, gime, se queja, jadea y tonce me dice…‘damelaora…!, Juan….damelaora­­…!- Y yo sin relój, tata…!!!

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