8 de marzo de 2013

Pide!



Pídele a tu ángel guardián que te llene de fuerza, de entusiasmo, que te ayude a superar una tristeza. Lo que precises en este momento.
Colócate en un lugar cómodo y que no te moleste nadie. Realiza tres respiraciones profundas. Cuando inspires llena tus pulmones de aire limpio y calmante, cuando expires saca tu aire cargado de preocupación y tensión.
Abre tus brazos, los ojos, siente la luz, el calor o el hormigueo de tu energía en tus manos, en tus pies, en el centro de tu pecho y en la coronilla.
Pide a tu ángel guardián lo que precises, permite que se coloque muy cerquita de ti e incluso que te abrace, disfruta de esos instantes y luego baja los brazos y abre los ojos conservando el estado de calma y sintiéndote mucho mejor que antes.
Son apenas dos o tres minutos lo que te llevará este proceso, pero los beneficios los vas a disfrutar horas, días... quizás toda la vida. ♥

La fuente de los decretos.-

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