22 de marzo de 2013

Te gusta usar tacos?? mirá!


Cuando apoyamos el pie totalmente descalzo en una superficie la parte delantera del mismo, es decir, el metatarso, soporta el 43% del peso corporal con cada paso, mientras que la parte trasera del pie soporta el 57% del peso corporal restante.
Si elevamos un poco más el tacón a 6 centímetros el peso se distribuye en un 75% para la porción delantera del pie quedando sólo 25% para la zona del calcáneo, si el taco del zapato es de 10 centímetros o más casi la totalidad del peso recae en la delantera del pie.

Este disbalance en la distribución del peso hace que claramente se modifique que la postura general del cuerpo y la primer articulación que sufre es el tobillo, aumentando el riesgo de sufrir un esguince en hasta tres veces respecto al apoyo normal del pie.

Por otro lado, la porción posterior de la pierna debe compensar el peso desplazado hacia adelante y para ello, se contrae y acorta automáticamente, pudiendo provocar contracturas y molestias en gemelos.

La rodilla por su parte es otra articulación que se sobrecarga al usar tacones, porque la tensión de los músculos situados en la porción posterior de la pierna incrementa la tensión en un mínimo de 30% sobre la rodilla y automáticamente se produce la flexión de esta articulación, para después necesitar un equilibrio mediante la contracción del cuádriceps y recto anterior de la pierna.

Todos estos cambios en la pierna también desajusta la articulación de la cadera, lo cual incrementa la lordosis de la columna lumbar pudiendo causar dolores en espalda.Toda la postura se ve modificada a causa del desequilibrio en el apoyo que ocasionan los tacones, y claro está que pueden surgir consecuencias menores como las callosidades, juanetes y demás deformidades si empleamos tacones todo el día de manera habitual.

Entre otras consecuencias de ello podemos mencionar:

Neuroma de Morton. Inflamación de ramas nerviosas de la planta del pie como consecuencia de la fibrosis que se genera por el traumatismo repetido de andar con tacón alto y base de pie estrecha y muy afilada.
Inflamación del tendón de Aquiles. Los músculos soleo y gastronemio localizados en la pantorrilla permiten hacer fuerza con el pie para caminar o ponerse de puntillas, y están conectados al talón por el tendón de Aquiles. Caminando con tacón alto, el movimiento de estos músculos es mucho más trabajoso y puede producir finalmente inflamación de las estructuras anatómicas involucradas.
Hallux Valgus, comúnmente denominados Juanetes. Desviación del dedo gordo del pie como consecuencia de la deformación su articulación metatarsofalángica. Si bien existe cierta tendencia familiar, está muy asociado al empleo de tacón alto y de punta estrecha.
Sesaimoiditis. Inflamación de los pequeños huesos sesamoideos ubicados debajo de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo. Con continua agresión sobre los mismos se pueden romper, incluso reabsorberse y desaparecer.
Dedo en martillo. Conformación de algún dedo del pie en forma de garra que suele producirse por el uso de zapatos de tacón con punta muy estrecha. Puede ser una deformidad que sólo aparece con el calzado de tacón y base estrecha y que se corrige con otro calzado, o puede quedar como una alteración permanente que sólo se soluciona con cirugía.
Inestabilidad crónica del tobillo. Con característica laxitud para doblarse la articulación hacia la parte externa, se produce por esguinces mal curados o repetitivos, mucho más frecuentes con el uso de tacón alto.
Dolores de espalda y cuello por afectación de la columna vertebral, debido a que se altera la correcta alineación del conjunto de fuerzas que sustenta al generar con los tacones altos posturas forzadas como sacar los glúteos o elevar el mentón. — con Maryta Parada y Mebi Var.

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