2 de octubre de 2014

Que buen dato para tener siempre el perejil fresco



Así lo hacemos:
Lavamos el perejil fresco y separamos las hojas.
Colocamos encima de un papel de aluminio y enrollamos formando un cilindro.
Introducimos al congelador.
Cada vez que necesitemos perejil, cortamos trozo y lo demás seguimos guardando en el congelador
Así nunca nos va a faltar el perejil de nuestros platos.

3 comentarios:

Namasté!!